La gamificación
consiste en aplicar conceptos y dinámicas propias del diseño de juegos al campo
educativo con el objetivo de estimular y hacer más atractiva la interacción del
alumno. Utiliza la predisposición natural humana hacia la competición y el juego
para hacer menos aburridas determinadas tareas. También ofrece la posibilidad
de introducir masivamente determinados tipos de “juegos” que permiten “premiar”
al jugador mediante diferentes tipos de regalos. Regalos, en la mayoría de casos,
consistentes en insignias que indican la superación de determinados niveles.
A priori, parece una buena idea. Aprender jugando. Aprender quemando diferentes etapas del aprendizaje para llegar a adquirir unos conocimientos de una forma más natural para los alumnos.
Sin embargo, conseguir videojuegos de calidad en un programa educativo resulta muy costoso. Los multimedias elaborados hasta la fecha se alejan de forma considerable de los videojuegos comerciales, no se ajustan a los principios de calidad de la gamificación, no funcionan adecuadamente y se agotan con rapidez terminando aburriendo al alumnado.
Otro de los temas es la incorporación de “premios” por haber realizado algún tipo de actividad de aprendizaje. Unos premios que, según la naturaleza humana, hace que los que juegan a esos juegos educativos tengan “ganas de ganarlos”. Unas ganas que se van a basar más en la realización rápida de tareas para asumir los objetivos marcados que en la asimilación del aprendizaje que se halla detrás de las tareas anteriores. La falta de regulación del premio hace que la gamificación pueda ser totalmente inútil para un aprendizaje eficaz.
Los alumnos son personas y, las personas son competitivas y quieren ganar. Seguramente, ese espíritu de “querer ganar”, se va a trasladar a buscar formas de ganar al sistema y, por ello, pueden dar lugar a resultados de aprendizaje inexistentes. Del mismo modo, los alumnos quieren divertirse y entretenerse. Los juegos que sean especialmente “atractivos” redundarán en detrimento del aprendizaje mientras que, los que son demasiado “aburridos” los desmotivarán.
No hay duda que la gamificación está llegando pisando fuerte pero, también queda claro que no va a ser un éxito inmediato, ya que todavía tiene algunos errores que resolver.
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