1. Introducción
Este proyecto está destinado a un grupo de alumnos de 1º de
Primaria con el fin de mejorar la convivencia en el aula. Este proyecto surge
de la problemática que existe en este aula debido a
un alumno con problemas de conducta que desborda continuamente la clase y
agrede física y verbalmente tanto a los compañeros como a los docentes.
2. Análisis
del contexto
·
Descripción del contexto social y
educativo
El centro está ubicado en Algete, una
localidad situada en la zona Nordeste de la Comunidad de Madrid. La ubicación
cercana a Madrid conforma a Algete como un núcleo semi-urbano, aunque no ha
dejado de ser un pueblo completamente rural.
El centro, por su situación dentro de
la parte antigua del pueblo, da servicio a las familias del casco viejo y a
otras que ocupan bloques de pisos próximos construidos en los últimos quince
años. La dedicación laboral de los padres de los alumnos del centro es, en su
mayoría, el sector terciario. Cabe destacar el elevado número de mujeres que
carecen de trabajo remunerado del hogar.
En resumen, el espectro social es, por
tanto, muy variado, tanto económica como culturalmente y sociológicamente es
también un pueblo con cierto grado de disgregación. El fenómeno migratorio no
es especialmente relevante en la zona, ni en el centro; aunque viene siendo una
circunstancia en alza que hay que tener en cuenta.
·
Descripción del ámbito donde se
desarrolla el proyecto de mejor
Se trata de un grupo de veinticinco
alumnos compuesto por pequeños grupos heterogéneos con arreglo a aspectos como
la atención, los cambios de clase, el nivel de ruido… Actitudes que todavía no
tienen muy adquiridas debido al cambio que supone el paso de cinco años a
Primaria. Así mismo, se puede decir que el grupo es bastante participativo y
cooperativo llegando a mostrar un gran interés por las tareas de clase. En el
grupo no existen problemas de integración, la mayoría de los niños están
contentos de estar con sus amigos, ya que se conocen desde cursos anteriores.
·
Diagnóstico o análisis inicial
Por lo general, es una clase muy
simpática, empática y cariñosa donde ocurren pocos conflictos. La mayoría de
ellos son provocados por un alumno con problemas de conducta que lo único que
busca es llamar la atención y desbordar la clase. Este comportamiento está
empezando a generar un cierto rechazo por parte del grupo.
Este alumno presenta una adecuada
capacidad intelectual para avanzar en sus aprendizajes. Sin embargo, manifiesta
un bajo nivel de tolerancia a la frustración, con una necesidad continua de
movimiento y ciertas dificultades de concentración que le dificultan el respeto
y el cumplimiento de las principales normas del aula y del centro. Esta
conducta desemboca, en ocasiones, en agresiones verbales y físicas al maestro y
a veces, a los compañeros. Del mismo modo, intenta destrozar todo lo que tiene
a su alcance sin tener en cuenta las consecuencias posteriores.
Todo ello determina unas necesidades
educativas especiales que aconsejan una atención más individualizada de sus
profesores. Estas necesidades están relacionadas con adquirir un mayor nivel de
autocontrol y tolerancia a la frustración.
Algunas de las pautas que ha dado el
Equipo de orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) tanto al ámbito familiar como escolar son:
Dejar al niño espacio y tiempo para que se relaje y no se altere,
proporcionarle algún cojín o peluche para que lo abrace y, una vez que se ha
calmado, ordenar el material que haya tirado y en el caso de deterioro,
arreglar aquello que haya roto. Por último, pedir perdón al maestro y a los
compañeros, y si fuese en el hogar a los padres y hermanos.
No obstante, estas pautas no son
siempre eficaces y en ocasiones, el conflicto se desborda de tal manera que hay
que sacar al alumno de clase para evitar daños físicos y materiales. Del mismo
modo, se le expulsa del aula para que sus compañeros no vean esa conducta y su
imagen no quede dañada. Sin embargo, he podido observar el rechazo que está
empezando a tener este alumno por parte del grupo en las actividades de clase y
juego, ya que los compañeros tienen miedo a que pueda romper algo o que empiece
a agredirlos sin motivo alguno.
3. Objetivos
Objetivo general:
Mejorar la convivencia del estudiante en el aula.
Objetivos específicos:
o
Mantener
una actitud correcta en clase,
o
respetar
la autoridad del profesor,
o
mantener
un trato correcto hacia los compañeros no permitiéndose en ningún caso el
ejercicio de la violencia,
o
respetar
los materiales que el centro ponga a disposición de los alumnos así como
instalaciones.
4. Estrategias
y actividades
Actividad 1
Normas de convivencia en el aula
Esta actividad tiene
por objetivo que los alumnos conozcan y valoren la importancia de las reglas y
puedan analizar críticamente sus acciones y actitudes cotidianas en relación
con los otros.
Para comenzar la actividad
es preciso realizar una lluvia de ideas
o un debate para elaborar unas primeras respuestas a las siguientes cuestiones:
·
¿Qué son las normas?
·
¿Para qué sirven las
normas?
· ¿Quién/es estable/en las normas?
· ¿Solamente las autoridades pueden establecer las normas?
· ¿Las autoridades tienen que cumplir las normas que
establecen?
La segunda parte
consiste en organizar los resultados del
brainstorming y registrarlos de manera que queden visibles a toda la clase,
por ejemplo en una cartulina o utilizando la PDI.
Una vez resueltas las cuestiones pasamos a la fase de
presentación y búsqueda de nueva información. Para ello se procede a la
visualización del siguiente vídeo:
A continuación, con los grupos establecidos en clase los
alumnos tienen que comentar con sus compañeros el contenido del vídeo. “¿Os
sentís identificados con los personajes del vídeo? ¿Reconocéis tener actitudes
hacia los otros como las que tienen los protagonistas? ¿Ocurre en el aula o en
la escuela lo que ocurre en la breve historia contada en el vídeo? ¿Algunos de
los protagonistas gana? ¿Quiénes pierden en la historia presentada?”
Después, los alumnos tienen que reflexionar sobre qué tipos
de normas regulan la convivencia en el aula, cuáles son sus características y
cómo se sanciona su cumplimiento.
La última fase de
la actividad consiste en favorecer la
reorganización de los esquemas de conocimiento de los estudiantes.
En grupos, tienen que elaborar una lista de normas de
convivencia para su aula, para ello, tienen que tener en cuenta las situaciones
conflictivas que se plantean cotidianamente entre los integrantes del grupo. Es
importante que:
·
Las normas contemplen la
relación entre alumnos y, entre alumnos y docente.
·
Las normas deben ser
consensuadas. Por lo que es necesario que todos participen, alumno y docente.
La actividad está dirigida para los alumnos y el docente, El
responsable de llevar a cabo la actividad es el docente preferiblemente el
tutor del grupo. Los materiales o recursos a utilizar pueden ser cartulinas y
pinturas, la PDI o el blog de clase en el caso de que hubiera. La actividad se
divide en tres sesiones, pues es imprescindible dedicar un tiempo a cada fase y
procurar que quede claro lo que se pretende trabajar en la actividad. Por otro
lado, la realización de la misma no supone ningún coste económico.
Actividad 2
Analizar los
conflictos
Las niñas y niños pequeños
difícilmente entienden lo que es un conflicto. Les podemos ayudar hablando de
sus quejas, preocupaciones, daños, incomodidades, etc. Y lo normal es que el
docente ayude individualmente por separado a cada una de las partes implicadas
a darse cuenta del problema que tienen.
Analizar un conflicto con claridad y
precisión es más difícil de lo que parece y es una condición imprescindible
para avanzar por el camino de su regulación.
Habremos de conocer en qué consiste el conflicto, su intensidad y
progresividad, los incidentes que ocurrieron, qué personas hay implicadas
(conocerlas bien), cuáles son las necesidades y los sentimientos de cada una de
esas personas, las diferentes percepciones, las circunstancias de tiempo y
lugar, las causas, la evolución, las posibles consecuencias… Podemos encontrar conflictos de
carácter intra-personal, interpersonal, familiar, comunitario, organizativo,
grupal, racial o étnico, nacional, internacional…
Habremos de cuidar especialmente los
conflictos latentes difíciles de descubrir. Los diferentes elementos de su
desarrollo frecuentemente están poco visibles.
En esta fase, que suele ser entre el docente y cada uno de los alumnos,
son fundamentales las habilidades de mediación, preguntar y escuchar
activamente y ayudar a buscar acuerdos por consenso.
Una herramienta que nos puede servir
para analizar los conflictos son las siguientes actividades:
En la primera fase, debemos valorar la importancia de identificar con
claridad el problema o el conflicto. Para ello, los alumnos tienen que observar
dibujos fotocopiados de conflictos.
Después, deben comentar cada una de las escenas explicando lo que está
pasando y lo que creen que sienten los personajes.
El docente puede preguntar: “¿Cómo creéis que se sienten estas personas…
contentas, tristes, enfadadas, asustadas? ¿Qué creéis que ha ocurrido antes de
llegar a esta situación? ¿Alguna de vosotras ha tenido un problema parecido?
¿Quién lo quiere contar? ¿Qué hicisteis para solucionarlo? “
El docente tiene que pedir que se
defina con claridad el problema: “Así que
el problema era que…” Después de
definir el conflicto podemos proponer soluciones posibles para que las dos
partes estén contentas. “Y la solución que encontraste fue…”
Es más fácil resolver un problema si se
tiene una comprensión clara de en qué consiste el problema. Esto se consigue
reuniendo datos y decidiendo cuáles son las necesidades de las personas que
tienen el problema.
La segunda
fase consiste en diseñar un cartel grande con recuadros para colocarlo en
la pared. En el eje vertical figuran los nombres de las personas del grupo. En
el eje horizontal hay que colocar algunos comportamientos habituales que nos
molestan y algún espacio en blanco para que alguien escriba otro comportamiento
negativo menos habitual. En ellas pueden figurar conductas como: NO ESCUCHARME,
INTERRUMPIRME, NO DEJARME JUGAR, DECIRME LO QUE TENGO QUE HACER…
Cada alumno debe hacer una marca en el
recuadro que cruza entre su propio nombre y el comportamiento que quiere
denunciar. Puede haber un espacio al final para que cada uno escriba con quién
tuvo el conflicto y lo que sucedió. El docente tiene que mirar con frecuencia a
las tablas (una vez al día) para comentar lo sucedido y a lo largo de la semana
comprobar si aumentan o disminuyen las denuncias y qué tipo de denuncias son
más frecuentes para trabajar algo esos conflictos.
Reflexión: ¿Qué os ha parecido esta
actividad? ¿Nos ha servido para algo? ¿Ha sido fácil? ¿Ha sido difícil? ¿Hemos
escrito todo lo que queríamos escribir? ¿Los apuntes que aparecen son reflejo
de lo que pasa en nuestro grupo? ¿Nos damos cuenta de los conflictos y quejas
que tenemos? ¿Qué importancia tiene darse cuenta de los conflictos que tenemos y
expresarlo? Cuando tenemos un conflicto con alguien, ¿Lo decimos? ¿Qué
dificultad tenemos para decir los conflictos que tenemos? ¿Podemos hacer algo
para expresar mejor lo que nos pasa?
La actividad está destinada a los
alumnos. El responsable de llevarla a cabo es el docente. Los materiales a
utilizar son cartulinas e imágenes de conflictos. La actividad se divide en dos
fases, la primera sólo va a durar una clase mientras que la segunda se va a
desarrollar durante todo el curso.
Actividad 3
Taller de resolución de conflictos
Una vez que los alumnos saben
identificar con claridad los conflictos y tienen en conocimiento las normas y
su debido cumplimiento, es necesario, llevar a cabo juegos y actividades a
través de los cuales los alumnos aprendan habilidades para la resolución de
conflictos.
En este taller se desarrollan
actividades de relajación, cooperación, habilidades sociales, expresión de
afectividad… Se trabajan cuestiones sobre cómo acercarse, conocerse, confiar,
apoyarse, divertirse, relajarse, reflexionar, empatía o paréntesis. Del mismo
modo, se trabajan los sentimientos de miedo, de empatía, y técnicas para romper
las barreras que forman los miedos. Además, se trabaja el concepto del objetivo
de la resolución y el acuerdo mutuo.
La actividad está destinada tanto a
alumnos como a docentes. El taller lo imparte un equipo externo al colegio
contratado por el mismo. La duración del taller depende del equipo a contratar,
lo ideal sería realizarlo una vez a la semana durante un mes. En este caso, sí
habría un coste económico el cual lo puede subvencionar el colegio o las
propias familias hacer una pequeña cooperativa para llevarlo a cabo.
Actividad
4
Taller de meditación
La meditación es una herramienta excelente
para aprender a manejar las emociones y los conflictos surgidos en el aula,
encauzando la energía de cada situación.
Con la práctica y con el tiempo genera:
Un estado de mayor seguridad, relajación y confianza en sí mismo, se estimula
la concentración, la atención mental y se reduce el nivel de tensión. Se mejora
la convivencia, tolerancia, responsabilidad, colaboración, respeto, confianza,
autodisciplina y conocimiento de sí mismo. Se aprende a manejar el estrés.
En esta actividad se pretende brindar a
los alumnos una serie de técnicas que les serán beneficiosas a lo largo de toda
la vida fomentando el aprendizaje, la memoria, la autoconciencia, el equilibrio
emocional, la capacidad de concentración y la creatividad y, por encima de todo,
su sentido de armonía, paz interior y control del stress.
La meditación, por tanto, posee el
potencial necesario para sacar de los niños todo lo bueno que realmente atesoran
en su interior.
La actividad está destinada a los
alumnos y al docente. El taller tiene que ser impartido por un profesional,
éste puede ser un padre o madre, algún profesor o algún conocido experto en el
tema. Por tanto, el coste económico es dependiente de la persona que lleve a
cabo el taller. La duración de la actividad sería una vez por semana
consensuado con el tutor de clase para no interferir en el resto de clases y en
el aprendizaje de los alumnos.
5. Evaluación
La evaluación que sigue este proyecto
es formativa y final, es decir, cada sesión va a tener su propia evaluación con
el fin de conocer la evolución de los alumnos y comprobar si se está haciendo
lo correcto para alcanzar el objetivo de mejorar la convivencia en el aula. Del
mismo modo, las actividades van a tener una valoración final así el docente
tendrá una visión más general de lo realizado durante las actividades así como
de su efectividad.
El instrumento utilizado para realizar
las evaluaciones va a ser el cuestionario con preguntas abiertas.
La muestra va a ser el grupo de 25
alumnos.
La temporalización del proyecto va a
ser del curso entero. La primera actividad se va a desarrollar en la primera
semana con el fin de conceptualizar a los alumnos y fijar los conocimientos. A
partir de la segunda actividad, empezará el desarrollo del proyecto de una
manera progresiva y significativa que durará todo el curso escolar. A excepción
de la tercera actividad, la cual solo tendría una duración de un mes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario